Las lesiones comunes en natación y waterpolo suelen aparecer por la repetición continua de gestos técnicos, la exigencia del medio acuático y, en el caso del waterpolo, por el componente de contacto e impacto. Aunque son deportes distintos, comparten un punto clave: el hombro trabaja muchísimo.
En Invisible Training, centro de fisioterapia deportiva en Sant Cugat, el abordaje de estas lesiones no se limita a tratar el dolor. La clave está en entender por qué aparece, cómo se mueve el deportista dentro del agua y qué necesita para volver a nadar, lanzar o competir con seguridad.
En nuestra opinión, una lesión en natación o waterpolo no debería analizarse solo desde la zona dolorida. ¿Duele el hombro? Sí, pero quizá también hay falta de control escapular, poca estabilidad del core, fatiga acumulada, mala movilidad o un gesto repetido miles de veces sin una compensación adecuada.
¿Por qué se producen lesiones en natación y waterpolo?
El cuerpo humano está preparado, de forma natural, para moverse en tierra. Caminar, correr, saltar o levantar peso son acciones que se realizan bajo la influencia de la gravedad. En el agua, el escenario cambia por completo.
La flotabilidad, la resistencia del agua y la necesidad de controlar la respiración modifican la forma en la que el cuerpo se mueve. En natación y waterpolo, el deportista debe adaptarse a un medio donde la estabilidad no viene dada por el suelo, sino por la coordinación entre brazos, tronco, piernas y respiración.
Esto obliga al cuerpo a trabajar de una manera muy concreta. El gesto de nado, el lanzamiento en waterpolo, los cambios de ritmo y la repetición constante de movimientos pueden generar sobrecargas en articulaciones y músculos muy específicos.
Lesiones más comunes en natación y waterpolo
Las lesiones de natación dependen mucho de la técnica de nado predominante, la distancia que se entrena o compite y la carga de trabajo acumulada. No exige lo mismo un nadador que entrena largas distancias que otro que trabaja series cortas e intensas.
En waterpolo, aparece otro factor importante: el impacto. A la repetición del gesto de nado se suma el contacto con otros jugadores, los lanzamientos, los bloqueos y los cambios rápidos de posición dentro del agua.
Las zonas donde suelen concentrarse las lesiones son:
- Hombro, con problemas como síndrome subacromial, tendinitis del supraespinoso, tendinitis de la porción larga del bíceps o lesiones relacionadas con el manguito rotador.
- Columna, especialmente por cargas repetidas y posibles degeneraciones discales.
- Rodilla, con molestias como la condropatía rotuliana.
- Codo, donde puede aparecer epicondilitis.
Aunque todas estas zonas son importantes, el hombro merece una atención especial. No es casualidad que muchas molestias en nadadores y waterpolistas aparezcan ahí.

Lesiones de hombro en natación y waterpolo
El hombro del nadador es una de las consultas más frecuentes dentro de la fisioterapia para natación. También aparece con frecuencia en jugadores de waterpolo por la combinación de nado, lanzamiento y contacto.
La articulación del hombro, llamada glenohumeral, forma parte de la cintura escapular. Está formada por la cabeza del húmero y la cavidad glenoidea de la escápula. A su alrededor encontramos ligamentos, cápsula articular, labrum y tendones musculares que permiten movimiento y estabilidad.
Dicho de forma sencilla: el hombro tiene muchísima movilidad, pero necesita mucha estabilidad para funcionar bien. Y ahí es donde suelen aparecer los problemas.
El hombro permite movimientos de:
- Flexión y extensión.
- Rotación interna y externa.
- Abducción y aducción.
Pero no trabaja solo. También se relaciona con la articulación acromioclavicular, la esternoclavicular y la escapulotorácica. Por eso, cuando se valora una lesión de hombro en natación o waterpolo, no basta con mirar únicamente la zona donde duele.

El papel del manguito rotador
El manguito rotador está formado por varios músculos que ayudan a estabilizar y mover el hombro: supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular.
Estos músculos participan de forma constante durante el nado y el lanzamiento. Si el gesto se repite muchas veces, si hay fatiga o si el hombro no tiene suficiente control, pueden aparecer irritaciones, tendinopatías o dolor.
Entre los grupos musculares principales del hombro encontramos:
- Deltoides anterior y coracobraquial, relacionados con la flexión del hombro.
- Dorsal ancho, redondo mayor y deltoides posterior, implicados en la extensión.
- Pectoral mayor, dorsal ancho y pectoral menor, relacionados con movimientos de aproximación del brazo.
- Deltoides medio y supraespinoso, implicados en la abducción.
- Infraespinoso y redondo menor, como rotadores externos.
- Subescapular, pectoral mayor, dorsal ancho y redondo mayor, como rotadores internos.
Puede sonar técnico, pero la idea es simple: si una parte del sistema trabaja peor, otra suele compensar. Y cuando esa compensación se repite día tras día, el cuerpo acaba dando señales.


Síndrome subacromial en nadadores y waterpolistas
Una de las lesiones con mayor presencia en estos deportistas es el síndrome subacromial. Se produce cuando se reduce el espacio entre la cabeza del húmero y el acromion, una parte de la escápula.
Por ese espacio pasan estructuras importantes del hombro, entre ellas tendones del manguito rotador. Cuando hay irritación por repetición, el músculo que suele verse más afectado es el supraespinoso, pudiendo aparecer una tendinitis del supraespinoso o una tendinopatía del manguito rotador.
En algunos casos, esta irritación puede relacionarse con la inflamación de la porción larga del bíceps, conocida como tendinitis del tendón largo del bíceps. También puede asociarse a una lesión SLAP, que afecta al labrum en la zona donde se inserta el tendón del bíceps.
¿Y por qué pasa esto? En natación y waterpolo, el brazo se eleva, rota, tracciona y vuelve a repetir el gesto una y otra vez. Si la cabeza del húmero no se controla bien durante ese movimiento, puede favorecerse el roce sobre estructuras sensibles.


Prevención de lesiones en natación y waterpolo
La prevención de lesiones de nadadores debe adaptarse a la edad, el nivel deportivo, la técnica, la carga de entrenamiento y las características de cada persona.
No debería plantearse igual el trabajo preventivo de un deportista joven que el de un nadador adulto, un waterpolista de competición o una persona que nada varias veces por semana por salud.
Dentro de la prevención, se pueden combinar diferentes estrategias:
- Terapia activa, con trabajo de estabilidad del core, flexibilidad, fuerza específica y control del movimiento.
- Terapia manual, como masaje y estiramientos musculares.
- Técnicas instrumentales, como punción seca o ganchos, cuando el caso lo requiere.
- Crioterapia después del entrenamiento o la competición, según la situación.
El objetivo no es solo evitar que duela el hombro. El objetivo es que el deportista se mueva mejor, tolere mejor la carga y tenga una musculatura preparada para soportar la exigencia del agua.


Beneficios del entrenamiento preventivo del hombro
Un buen trabajo preventivo del hombro puede aportar beneficios muy concretos en nadadores y jugadores de waterpolo:
- Mejora la estabilidad articular.
- Favorece el control del movimiento del brazo.
- Reduce la posibilidad de lesión en la musculatura implicada.
- Ayuda a disminuir molestias dorsales y cervicales.
- Favorece el equilibrio biomecánico de la extremidad superior.
- Puede reducir compensaciones en codo y muñeca.
- Mejora la postura.
- Mejora la eficiencia del gesto deportivo.
Cuando el hombro es débil o poco estable, el cuerpo busca soluciones. A veces esas soluciones funcionan durante un tiempo, pero no son sostenibles. Por eso aparecen patrones de movimiento alterados, sobrecargas cervicales, molestias dorsales o pérdida de rendimiento.
Tratamiento de lesiones en natación y waterpolo
El tratamiento de lesiones en natación y waterpolo debe partir de una valoración individual. No todas las molestias de hombro tienen el mismo origen, aunque el dolor aparezca en una zona parecida.
En fisioterapia deportiva, el trabajo puede incluir terapia manual, ejercicio terapéutico, control de cargas, mejora de la movilidad, fortalecimiento específico y reeducación del gesto deportivo.
En el caso del hombro, suele ser importante trabajar:
- Movilidad de la cintura escapular.
- Fuerza del manguito rotador.
- Estabilidad del core.
- Control del brazo durante gestos de tracción, recobro o lanzamiento.
- Coordinación entre tronco, escápula y extremidad superior.
- Progresión de ejercicios hacia movimientos propios de la natación o el waterpolo.
Nosotros creemos que el tratamiento debe tener siempre una pregunta de fondo: ¿qué necesita esta persona para volver a su deporte con garantías?
Readaptación deportiva para nadadores y waterpolistas
La readaptación deportiva es el proceso que ayuda al deportista a volver a su actividad después de una lesión, respetando los tiempos fisiológicos de recuperación.
Aquí es importante aplicar el principio de especificidad. Es decir, el trabajo debe parecerse poco a poco a lo que el deportista necesita hacer en el agua.
No es lo mismo readaptar a una persona que practica natación recreativa que a un jugador de waterpolo que debe lanzar, chocar, bloquear y mantener intensidad durante el partido. Tampoco es igual trabajar con un nadador de estilo libre que con alguien cuya técnica principal sea otra.
En Invisible Training, la fisioterapia para natación y la fisioterapia para waterpolo se orientan a recuperar la función, controlar la evolución y preparar la vuelta progresiva al deporte.

¿Qué pasa si no se trabaja un hombro débil?
Un hombro débil o mal coordinado puede generar varios problemas:
- Mayor riesgo de lesión en hombro, cuello y zona dorsal.
- Patrones de movimiento alterados.
- Peor biomecánica articular.
- Disminución del rendimiento deportivo.
- Mayor carga sobre codo y muñeca.
- Menor capacidad para sostener esfuerzos largos.
- Sobrecargas musculares en deportes de lanzamiento, impacto o movimientos repetitivos.
Por eso, aunque el dolor desaparezca, conviene no quedarse solo con esa señal. El hecho de que ya no duela no siempre significa que el hombro esté preparado para volver a tolerar la misma carga.
Fisioterapia para natación y waterpolo en Barcelona
El abordaje de las lesiones comunes en nadadores y jugadores de waterpolo necesita una visión global. El fisioterapeuta debe valorar la lesión, pero también el gesto deportivo, la carga de entrenamiento y la coordinación con otros profesionales implicados en el deportista.
En deportistas de élite y en personas que practican deporte amateur, el trabajo en equipo es clave. Entrenador, preparador físico, médico, nutricionista y fisioterapeuta deben compartir información cuando el caso lo requiere.
En Invisible Training, centro de fisioterapia deportiva en Barcelona, se tratan lesiones relacionadas con la natación, el waterpolo y otros deportes acuáticos. El objetivo es reducir el dolor, recuperar la función, prevenir recaídas y acompañar al deportista en su vuelta progresiva a la actividad.
Si hay dolor de hombro al nadar, molestias al lanzar o una lesión que no termina de mejorar, una valoración especializada puede ayudar a entender qué está pasando y qué camino seguir.



