Con este artículo, queremos enseñarte cómo el trabajo MULTIDISCIPLINAR en INVISIBLE TRAINING puede ayudarte en un duro proceso de recuperación.

Hemos tomado un caso clínico de Fx de tibia y peroné y os mostraremos cómo podremos actuar desde el inicio hasta el final en diferentes frentes.

INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO

El esqueleto humano adulto está compuesto por 206 huesos, aunque en niños, y más aún en recién nacidos, este número es mayor. El motivo es que algunos huesos están inicialmente separados en trozos y unidos entre sí por cartílago para facilitar la salida del niño por el canal del parto. Con el crecimiento dicho cartílago se osificará mediante osificación endocondral. Sobre los huesos actúa el sistema muscular aportando movilidad.

El tejido óseo puede sufrir una interrupción en su continuidad espacial que se denomina fractura ósea. Dicha fractura puede tener distintos grados de importancia, desde microrroturas o fisuras, en las que solo una pequeña parte del tejido muy localizado sufre daño, quedando el resto del hueso intacto, hasta fracturas en las que el tejido se daña de forma evidente.

El tejido óseo se considera un tejido conectivo especializado que se caracteriza por su rigidez y gran resistencia. Este tejido estará sometido tanto a la tracción como a la compresión, esta es una información importante a la hora de tener en cuenta su reparación.

El Motivo por el cual se puede realizar una fractura se divide en 3 grandes grupos:

 

  • Por acción directa: A partir de una contusión o tensión directa sobre el hueso con mucha fuerza como puede ser por ejemplo un golpe con un stick de hockey sobre el hueso.
  • Por acción indirecta: La carga no se produce directamente sobre el punto de fractura sino que mediante una tracción de los puntos distales del hueso creara una tracción sobre la parte media que puede producir la fractura. Un ejemplo es al caer mal después de un salto, la compresión de los puntos mas alejados del hueso producirá la fractura.
  • Por fatiga: Mediante la acción repetida y continuada de carga sobre el hueso produce un daño progresivo sobre el tejido que provoca microgrietas ocasionando finalmente una fractura del hueso.

A la fractura le sigue un proceso de reparación en el que, a lo largo de distintas fases, el hueso recupera sus propiedades y forma.

 

  • 1 FASE REACTIVA

Desde el momento en el que se produce la fractura, los vasos sanguíneos dañados causan un hematoma. Esta fase suele ser dolorosa y estar acompañada de inflamación en la zona dañada. 

Conforme las células sanguíneas van muriendo, los fibroblastos sobreviven y comienzan a multiplicarse formando un agregado celular que, junto con pequeños vasos sanguíneos, forman el tejido granular.

  • 2 FASE REPARATIVA

Comienzan a aparecer los primeros signos de osificación: las células de los extremos distal y proximal de la fractura comienzan a diferenciarse en condroblastos y osteoblastos para formar el callo óseo de fractura. Este abultamiento de tejido fibrocartilaginoso termina cerrando la fractura y mineralizándose, restaurando, en parte, la rigidez original.

A continuación el tejido fibroso es reemplazado por tejido lamelar: la matriz mineralizada es penetrada por pequeños vasos sanguíneos, que transportan los osteoblastos que inician la formación de tejido lamelar sobre la matriz ósea. De este modo la rigidez de la zona aumenta.

  • 3 FASE REMODELATORIA

Finalmente tiene lugar la fase de remodelación. El callo sufre una adaptación de su estructura interna y de su forma exterior, y por lo tanto también de sus propiedades mecánicas. Las trabéculas son sustituidas por tejido óseo compacto, formándose hueso cortical para, finalmente, alcanzar unas características similares a las que tenía antes de la fractura.

Los osteoblastos, los osteocitos y los osteoclastos son las células identificables en el tejido óseo, que son la clave para que se efectúe el mecanismo de regeneración ósea (osteogénesis). Debido a las cargas a las que es sometido el hueso desencadena una serie de señales bioquímicas que activan las células encargadas del proceso remodelatorio.

  • Osteoclastos: son células multinucleadas cuya misión es la de reabsorber el tejido óseo, tanto el dañado para su posterior reparación, como el que no soporta carga.
  • Osteoblastos: son células mononucleadas cuya misión es la de formar la fase orgánica del tejido: el osteoide.
  • Osteocitos: son osteoblastos que han quedado atrapados dentro de la matriz ósea. Al diferenciarse cambian su forma y aparecen unas ramificaciones que ocupan los túneles de la matriz y les permite conectarse entre sí y con las células de borde. Mas del 90 % de las células óseas son osteocitos.

Debemos tener en cuenta que hay varios mecanismos imprescindibles a la hora de regenerar y reparar la materia ósea. El metabolismo del calcio es fisiológicamente necesario tanto para la formación como para la remodelación ósea a lo largo de la vida.

Los iones: calcio, fosfato y magnesio responden a la acción de la vitamina D3, la Hormona Paratiroidea (PTH) y la calcitonina. La vitamina D3 aumenta la reabsorción de calcio a nivel intestinal, la PTH la reabsorción a nivel renal, además activa los osteoclastos y la calcitonina y desactiva los osteoblastos, facilitando la restauración del nivel basal de calcio. Esta será́ la base de todo el proceso de cicatrización.

 

CASO CLINICO: RECUPERACIÓN FRACTURA TIBIA Y PERONÉ

 

PODOLOGÍA: Tras terminar la rehabilitación, se debe valorar la biomecánica del paciente y de la pierna afectada. Si valoramos que a nivel biomecánico se ha perdido funcionalidad, a nivel de podología, debemos compensarlo a partir de unas plantillas personalizadas. Estas permitirán repartir la carga y las fuerzas reactivas del suelo y controlar los momentos de rotación de la pierna, para así: mejorar la funcionalidad en la marcha o gesto deportivo, reducir el dolor y/o prevenir lesiones a largo plazo.

 

 

NUTRICIÓN: Dada la importancia del calcio, es necesario Incrementar el calcio y la vitamina D con productos Lácteos. Utilizar Omega 3 como antiinflamatorio natural con alimentos como el pescado azul, Frutos secos y semillas de chía i lino. Como también valorar la nutrición con suplementación mediante una valoración de un profesional cualificado.

Por ejemplo: Incrementar alimentos como la remolacha, pueden ayudar a transportar mas nutrientes al hueso.

Otro de los factores importantes es la suplementación de proteína una vez mas asesorada por un profesional cualificado, para no perder masa muscular durante el tiempo de reposo.

 

FISIOTERAPIA: En una lesión que requiere inmovilización total o parcial, el ROM se perderá y será de vital importancia recuperar esa amplitud de movimiento mediante una pronta movilización pasiva respetando el proceso de remodelación y callo óseo.

Como bien sabemos para tener un hueso saludable será importante la correcta aplicación de cargas externas e internas que nos ayudaran el la estimulación de hueso y en su correcta creación y densificación ósea.

 

 

PREPARACIÓN FÍSICA: Restableciendo los parámetros de fuerza máxima y relativa en función de las necesidades personales. Recordemos que un buen tono muscular reducirá el impacto y la presión sobre nuestra estructura musculo-esquelética.

Es muy importante el control de la carga mediante una correcta relación volumen e intensidad.

Trabajo multidisciplinar: fisioterapia, podología, preparación física y nutrición para la recuperación de una lesión
Etiquetado en:            

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *